El poder del tacón en la sociedad actual.
Que bonita y preciosa está una mujer con unos buenos zapatos de tacón, ¿verdad?. Piernas estilizadas, largas y muy atractivas, desde luego, pero seguro que no os habéis parado a pensar lo adictivos que pueden llegar a ser los tacones. Y lo digo porque conozco a muchas mujeres que no pueden ir por la vida sin un mínimo de tacón. En cuanto se ponen de plano dicen que no soportan el dolor de piernas. Y la respuesta al por qué es muy sencilla. Cuando unas piernas se han acostumbrado a ir con tacón, a parte de otros problemas que luego comentaremos, sufren un acortamiento del músculo bíceps y soleo ya que vamos todo el día como de puntillas. Cuando esta postura se prolonga durante algunos años de nuestra vida digamos que nuestro cuerpo se acostumbra, así que cuando la mujer intenta quitarse el tacón nota un fuerte dolor debido al estiramiento de estos músculos, por lo tanto vuelve al tacón para aliviarse y por lo tanto el músculo nunca vuelve a su estado normal.
El tacón no es algo del todo malo, siempre y cuando, como casi todo, no se abuse de él. A la mente me viene ahora un amigo el cual me comentaba un día que la “simpática” de su vecina de arriba había cogido la costumbre de levantarse a las 6 de la mañana, ponerse los tacones y dar vueltas por la casa. Más tarde descubrieron que la mujer se levantaba para darle un poco de giros a las piernas, ya que decía que le dolían mucho incluso acostada y la única forma de alivio es ponerse los tacones y andar un poco.
Por esto, y en pro de salvar mi propia vida ya que en la zona que resido somos pioneros en los zapatos para señora, lo recomendable es cambiar mucho de calzado y si nos vamos a una fiesta en la que tenemos que ir lindísimas, siempre nos podemos llevar los zapatos de tacón en una bolsita y cambiarnos junto antes de salir del coche, es lo más cómodo.
Por cierto, aquí no hablo de las malformaciones que nos crean los zapatos de punta estrecha como puede ser el típico juanete (hallux valgus), dedos en martillo o en garra, callos, etc, etc.. Esto lo dejaremos para otro artículo.
En definitiva y resumiendo todo, tenemos que tener mucho cuidado en usar tacones, por lo menos fijarnos muy mucho en no depender de ellos, si es así, debemos de buscar una solución al problema. Como siempre, visita a un buen especialista.
Un saludo a tod@s
Conforme pasa el tiempo voy conociendo a más y más gente con problemas de dolor de “riñones”. Por lo visto el paso del tiempo y el no cuidarnos va haciendo mella en nuestro cuerpo hasta que llega un día en el que nos pega el castañazo y eso ya es muy difícil de currar al 100%. Para comenzar el dolor de riñones del cual nos solemos quejar no es más que una sobrecarga de un conjunto de músculos llamado cuadrado lumbar que está situado en la parte baja de la espalda y que para que nos entendamos une las últimas costillas con el principio del glúteo (para los más técnicos se origina en 1/3 medial de las crestas iliacas y se inserta en la 12ª costilla). Como puedes intuir en la imagen que adjunto, este músculo es muy importante para mantenernos erguidos, pero por contrario que parezca no es un músculo que esté especialmente diseñado para aguantar grandes tensiones, por eso cuando está resentido y hacemos el esfuerzo de levantar un peso considerable del suelo flexionando la columna en ocasiones sufre una sobrecarga y nos quedamos a medio camino (nos quedamos enganchados). Una vez que esto ha pasado la solución no deja de ser otra que reposo, unos cuantos masajes con estiramientos incluidos y más reposo (por supuesto no hablo de soluciones médicas, ya que no soy médico, pero dar por seguro que anti inflamatorios os van a caer y si la cosa está fea unas cuantas inyecciones también, jeje). Como en otras tantas ocasiones es mejor prevenir que curar, por lo que tomando algunas medidas nos podemos ahorrar muchísimos dolores. Reglas como coger los objetos del suelo flexionando las piernas, con el tronco lo más recto posible y haciendo la fuerza con uno de los músculos más poderosos del cuerpo, el cuadriceps, o levantarnos del suelo o de la cama tumbándonos antes de lado son medidas muy eficaces para luego no tener que estar en reposo durante un par de días. Aunque todo lo que comento parece de lógica, fijaros en un solo día las veces que sobre utilizamos el cuadrado lumbar, os sorprenderéis. El cuadrado lumbar es tu amigo, cuidalo, jejejejje. Un saludo y a cuidaros que cuerpo sólo tenemos uno.